Pero como todo en la vida, nada es blanco o negro y lo cierto es que todos los seres humanos, de una u otra forma, estamos llamados a la meditación. Es algo que forma parte de nuestra condición y naturaleza humana. Decenas de miles de años de práctica meditativa nos contemplan.
A nadie le deja indiferente la imagen del sol saliendo del horizonte y bañando de luz todo lo que encuentra a su paso o el atronador sonido del agua cayendo por una cascada entre las montañas. Si tuviera que poner palabras a esta sensación de humanidad compartida… tal vez lo llamaría… conexión? espíritu? consciencia?
Como miembros, TODOS, de la gran familia humana de la que formamos parte, TODOS conocemos el amargor de un desengaño, la tristeza de una pérdida, la satisfacción y la alegría tras el esfuerzo empleado en un proyecto o la serenidad casi instantánea que se despierta al pasear por la orilla del mar.
Siendo TODOS exactamente iguales, no todos hemos nacido en el mismo entorno, ni hemos recibido la misma educación, venimos de familias diferentes y nuestras experiencias van marcando matices diversos en nuestra línea de vida. Cada persona somos un micromundo de circunstancias que vivimos dentro del gran macromundo natural.
Es por todo esto que la curiosidad y la motivación para echar una mirada hacia la propia existencia, para empezar a practicar meditación, sólo puede suceder desde la intimidad y la determinación de cada persona.
Aquí las modas están demodé, la compra/venta de la meditación como un producto de consumo más es imposible.
Tengo la impresión de que aún hay cierta confusión, sobre todo en occidente, sobre lo que implica y en lo que consiste la meditación.
La práctica meditativa siempre ha estado presente en todas las culturas y en gran parte de las corrientes filosóficas, tanto orientales (budismo, taoísmo, zen…) como en occidentales (estoicos, místicos…).
Pero actualmente, en el occidente de hoy, la meditación ha cobrado una gran relevancia a través de la neurociencia y a las aplicaciones y protocolos basados en Mindfulness para la gestión del estrés y la ansiedad, principalmente (si el tema te interesa puedes ver más en este enlace y en este otro).
Con este artículo mi intención es desglosar, de forma sencilla, los distintos tipos de meditación.
Existen numerosas clasificaciones según la escuela o corriente de pensamiento que la elabore. La que voy a presentar aquí está basada en el modelo de Dhal y cols. (2015) que conocí a través del trabajo del psiquiatra Javier GªCampayo y su equipo de la Universidad de Zaragoza.
Desde mi punto de vista, es una clasificación muy clara, concisa y me sirvió para poner un poco de orden a la hora de entender los distintos enfoques meditativos. A lo mejor a ti también te sirve.
Esta clasificación divide en tres grandes grupos las prácticas meditativas: ATENCIONALES, CONSTRUCTIVAS Y DECONSTRUCTIVAS